La dieta del genotipo te hará comer

Prepárate para el verano con la dieta del genotipo

Cada vez que llega la época de verano, nuestro rango de preocupaciones se achica y no tan sólo comienza a incluir los gastos navideños, sino que también aparece el amado o temido verano en el horizonte. Algunos pensarán que es absurdo temerle a una época del año en particular, pero para algunos realmente es un tema. El querer estar delgados no es tan sólo un tema de salud relevante, en estas épocas también pasa por la comodidad de poder ir a la playa o poder usar ropa de verano sin tener que avergonzarse de esos kilos demás. Por supuesto, la salud siempre será la prioridad número uno para bajar de peso. Sin embargo, teniendo en cuenta que el verano ya está aquí no podemos dejar de lado el creciente interés que surge en esta época en las diferentes dietas o estilos de vida sana para lucirse sin miedo ante el sofocante calor.

El mundo de las dietas es inmenso. Están las dietas saludables, las que haces con nutricionista y las que te prometen bajar 100 kilos en dos días. Dentro de las primeras, una de las novedades de estos últimos años es la llamada dieta del genotipo. La dieta del genotipo se basa en conocer qué alimentos se pueden consumir y cuales serían tóxicos para nuestro organismo acorde a nuestros genes. Para esto, en una evaluación previa, no tan solo se hacen exámenes de sangre sino que también se examina la estructura ósea del paciente, y se hace un examen de secreción salival. Con los datos que salen de éstos exámenes se clasifica al paciente en uno de los seis genotipos existentes que a su vez determinan nuestra dieta.

Dentro de los distintos genotipos se encuentran el cazador, el recolector, el profesor, el explorador; el guerrero y el nómada. En el primero se encuentran personas altas, esbeltas, de quijada cuadrada. Se dice que este es uno de los genotipos menos restrictivos, pero a su vez los denominados cazadores no pueden comer azúcares, gluten, leche, entre otros. El segundo genotipo se caracteriza por tener una apariencia robusta y tender al sobrepeso y debe evitar a toda costa ciertos carbohidratos. Por otro lado, el profesor, es de contextura pequeña y bastante fuerte y debe evitar el pollo, los carbohidratos refinados y los azúcares simples. De esta manera, la dieta del genotipo nos promete personalización y promete, a su vez, cambios incluso en nuestros niveles de energía y ánimo siempre y cuando evitemos los alimentos tóxicos para nuestro organismo. Cabe señalar que esta dieta es fruto del trabajo de un médico naturista estadounidense que cuenta hoy en día con diversos centros a nivel mundial certificados internacionalmente. En México es muy famosa y no pierde paso en Chile.

Soluciones maravillosas no existen y es obvio que cualquier dieta necesitará de una rutina de ejercicios para ser efectiva. En lo personal, habiendo hecho la dieta del genotipo durante un año, creo que es una opción para todos aquellos que quiera adentrarse a comer un poco más sano sin tener una restricción severa. Con la dieta del genotipo no se pasa hambre, sólo nos queda acostumbrarnos a ciertas restricciones que en muchos casos son bastante buenas de adquirir. Por ejemplo, gracias a la dieta del genotipo dejé de comer carne de vacuno y de cerdo hace ya muchos años. No sigo con la dieta, pero el haberme acostumbrado a comer otros tipos de carne me ha salvado de una tonelada de toxinas y colesterol innecesarios para mi organismo. La dieta del genotipo no promete bajar muchos kilos ni ser la solución a nuestras preocupaciones de fin de año, pero sí sirve si queremos hacer un pequeño cambio en nuestras vidas con el fin de estar un poco más saludables.