Podrás bajar de peso comiendo sin restricciones y en poco tiempo

Dieta cetogénica: baja de peso sin sufrimiento.

Alguna vez leí por ahí que en vez de preocuparse por lo que uno come desde la navidad hasta el año nuevo debiésemos preocuparnos por lo que comemos entre un año nuevo y el otro. Es verdad, nuestra preocupación por comer saludable y lucir bien no debería ser algo único de la temporada estival. Lamentablemente, nuestro ataque por las dietas y por estar más saludables sólo se reduce a la época de verano y es muy difícil intentar cambiar un hábito ya tan arraigado en nuestra sociedad. Dentro de las numerosas dietas que alguna vez se hayan inventado hay una que más de alguna vez tiene que haber pasado por nuestras vidas: la famosa dieta cetogénica.

La dieta cetogénica promete perder peso sin dejar de comer, hasta ahora suena como la panacea. Esta dieta, como su nombre lo sugiere, consiste en producir en el cuerpo una situación de cetosis similar a la que se produce cuando ayunamos. Básicamente, el estado de cetosis produce en el cuerpo una falta de energía que hace que éste recurra a las grasas como combustible, es decir, en el estado de cetosis quemamos nuestras propias grasas. Cabe destacar que como toda dieta, ésta tiene sus beneficios y sus efectos no deseados y debiese ser supervisada por un médico.

La dieta cetogénica se hace en 50 días divididos en cuatro tramos. En el primer tramo que dura 10 días están terminantemente prohibidos las harinas, el alcohol, la leche, las frutas, los azúcares y las salsas. Lo atractivo de la dieta cetogénica es que no es una dieta que se centre en el control de las porciones. Por el contrario, la cantidad de alimentos es a gusto siempre y cuando estén dentro de los alimentos permitidos. En el segundo tramo que dura 10 días también, se agregan más alimentos a la lista de la comida que podemos consumir como por ejemplo: alcohol en moderación, un poco de helado, frutas y leche. Ya en el tercer tramo de la dieta se promete que la pérdida de peso será evidente, perdiendo entre 5 a 10 kilogramos. A su vez, se agregan más alimentos como ciertas harinas integrales a los alimentos que se pueden comer y se incluye la posibilidad de romper la dieta cada 5 días. El tramo final consta de 20 días en los cuales se combinarán los días de dieta y los días de no dieta. Se dice que al finalizar la dieta nuestro metabolismo se habrá acostumbrado a comer de todo sin engordar, suena idílico y probablemente no sea más que otra utopía en el mundo de las dietas estivales.

Finalmente, cabe señalar que ninguna dieta es milagrosa y a lo más serían útiles para perder peso rápidamente sufriendo, posteriormente, el temido efecto rebote. Además, está comprobado que la dieta cetogénica puede tener efectos secundarios como mareos, descompensaciones y una elevación en el colesterol. Es recomendado seguir esta dieta por un tiempo acotado y hacerse evaluar por especialistas ya que el estado de cetosis no es el ideal para nuestro organismo y podría generarnos problemas de salud. A fin de cuentas, la decisión es de cada uno, o preferimos preocuparnos de nuestra salud y de lo que ingerimos exclusivamente en verano o hacemos de esa resolución de año nuevo de comer más sano algo eterno. La segunda opción, obviamente, es la mejor, el bajar de peso y el ser más saludable no pasa por las dietas que nos prometan bajar de peso rápidamente. Lo esencial, si decidimos que es hora de dejar los malos hábitos atrás, es darse cuenta que ninguna dieta será ciento por ciento efectiva sino cambiamos nuestra forma de alimentarnos para siempre.